Economía colaborativa en Nicaragua

Internet nos esta obligando a replantearnos todo

En marzo del 2007, el profesor Michale Wesch publico un hermoso video llamado “The machines is us” en donde se explicaba que la red no sólo enlaza información, enlaza personas que comparten, intercambian y colaboran,  y nos sugería que tendríamos que replantearnos algunas cosas como los derechos de autor, la autoría, la identidad, la ética, la estética, la retórica, la autoridad, la privacidad, el comercio, el amor, la familia, replantearnos a nosotros mismos. De hecho vale la pena ver ese video.

La predicción del profesor Wesch fue muy acertada, los cambios que se han generado en el mundo en los últimos diez años han sido enormes y ya nos estamos replanteando cosas. Uno de los aspectos que más rápidamente esta cambiando es la dinámica de la economía, pues alrededor de Internet parece estar creándose una nueva estructura de relaciones económicas que no se basa en la acumulación de posesiones, sino que se soporta en la especialización y minimización de los bienes propios, poniendo los mismos a disposición de otros usuarios mediante un intercambio el cual puede ser monetario o de favores.

La economía colaborativa

A este fenómeno ya se le ha acuñado con el nombre de Economía Colaborativa, y antes de pasar a definirla nos gustaría hablar brevemente sobre su historia. La mayoría de los autores y estudiosos, sitúan el nacimiento del concepto alrededor del año 2007 después que se publico el artículo “Collaborative Consumption” de Ray Algar, el cuál se popularizo a través de los libros “What ́s Mine is Yours: The Rise of Collaborative Consumption” de Rachel Bootsman y Roo Rogers, y “The Zero Marginal Cost Society: the Internet of Things, the Collaborative Commons and the Eclipse of Capitalism” de Jeremy Rifkin.

Y a partir de estas publicaciones han surgido incontables artículos y estudios que hablan sobre ello, pero quizá el articulo que más ha impactado en la difusión del nuevo concepto fue el articulo “10 ideas that will change the world” de la revista Time.

Regresando al asunto de la definición, nosotros hemos optado por la que utiliza la red OuiShare quiénes definen La Economía Colaborativa como:
“El sistema de relaciones y conjunto de iniciativas (culturales, sociales, económicas e incluso políticas) basadas en redes horizontales y la participación de una comunidad, y que tiene efectos en todos los ámbitos de la sociedad.”

Se trata de algo nuevo realmente?

Sabemos que la economía se sustenta sobre la base de la producción, pero sobre todo sobre la base del consumo, entonces hablar de economía colaborativa es hablar de consumo colaborativo y esto último si lo pensamos un poco no es nada nuevo, es lo que hemos hecho toda la vida en nuestra familia, con nuestros amigos o en nuestra comunidad, es decir ¿cuántas veces le hemos pedido prestado dinero a algún familiar o amigo?, ¿cuántas veces hemos viajado con nuestras amistades compartiendo el costo del combustible o los gastos del viaje?, o ¿cuando hemos alquilado casa entre varias personas?. Estos y muchos otros ejemplos cotidianos que explican fácilmente las bases del consumo colaborativo son interacciones de toda la vida para muchas personas.

Esta visión de un comercio casi básico, de trueque, y que en principio pudiera parecer más adaptado a nuestras raíces campesinas o étnicas, adquiere un valor más importante ante dos fenómenos que alcanzan su más amplio impacto en los últimos diez años. El primero ha sido la crisis económica del 2008, que ha puesto en serias dificultades la adquisición de bienes o servicios de consumo de precio medio o alto, dadas las restricciones financieras que se plantearon a causa de la misma. Y el segundo, ha sido la popularización de los teléfonos inteligentes y la bajada de los precios de conexión de datos móviles lo cual ha tenido un efecto exponencial en el crecimiento de las redes sociales en todo el mundo, convirtiendo estas redes simultáneamente en redes de intercambio, lo que ha permitido dar el salto del fenómeno de intercambio desde lo local y cercano hasta un ámbito nacional y de todo el mundo.

En Nicaragua, según datos de Telcor, entre el año 2006 y el 2015 el acceso a Internet presento un notable crecimiento pasando de 23,624 conexiones a 236,997 y paralelamente en este mismo periodo se incremento el número de usuarios de telefonía celular pasando de 1,617,319 a 7,264,151. Es decir, un incremento del 1000% en el primer caso y de 449% en el segundo. Y según un artículo publicado en END en enero de este año, desde el 2015 al 2017 el número de personas conectadas en Nicaragua a aumentado 5% y actualmente el porcentaje total es de 19%, es decir 2 de cada 10 nicaragüenses están conectados. Pero según esta misma fuente en nuestro país existe capacidad instalada para llegar a 9 de cada 10 personas en todo el país y se continúan haciendo esfuerzos como podemos constatar en el siguiente video sobre una conferencia de prensa de CANITEL.

Por otra parte, en la medida que más personas cuenten con equipos como celulares inteligentes y computadoras lo más probable es que estas se irán integrando en la red ya sea desde una conexión personal o una conexión publica.

Los pilares de la nueva economía

Nuestros amigos de Ouishare han organizado la economía colaborativa en seis grandes bloques, representados gráficamente en la siguiente infografía.
Seis bloques de la Economía Colaborativa. Fuente: Ouishare

En base a cada uno de estos bloques hemos intentado dimensionar la participación o el tamaño de personas nicaragüenses en este nuevo boom económico, sin embargo los datos que vamos a compartir son estimados, puesto que como se trata de algo completamente nuevo no existen datos oficiales o estudios al respecto.

1. El Consumo Colaborativo es probablemente el bloque más conocido hoy en día. Se trata de aprovechar el poder de Internet y de las redes peer-to-peer (P2P) o redes entre pares para reinventar cómo compartir, alquilar, intercambiar o comerciar bienes y servicios. En Nicaragua existen varios grupos basados principalmente en facebook, donde se comercializan bienes entre las cuales podemos mencionar la página de El Oriental (+97 mil), negocios libres Nicaragua (+20 mil), clasificados compra y venta en toda Nicaragua (25 mil), compra y venta Nicaragua (+97 mil), se vende en Nicaragua (+104 mil). También tenemos otras iniciativas de consumo colaborativo de productos agroecológicos como La Canasta Amarilla.

2. La Producción Colaborativa. El Movimiento Maker y la Peer Production están marcando el comienzo de una nueva revolución industrial (a menudo llamada 3a revolución industrial) en base a la cultura del bricolaje o Do-It-Yourself (DIY) y la aplicación de los principios del software libre a la fabricación. Esto ha sido posible gracias a la democratización de las herramientas de fabricación digital, al desarrollo de espacios creativos compartidos (FabLabs, HackerSpaces, MakerSpaces, Espacios de Coworking) y al intercambio de conocimientos e información entre los fabricantes. En Nicaragua contamos con al menos cinco espacios de este tipo: nuestra comunidad de coworking Co-laboraMaker Space taller de fabricación digital, Taller Plural, la Iniciativa Fab Lab Nicaragua y dos espacios más de coworking.

3. El Conocimiento Colaborativo y Abierto crea la base para la construcción de sociedades colaborativas y sostenibles mediante la apertura y la democratización de los gobiernos, la ciencia, la educación, la cultura y la economía. El conocimiento abierto representa los cimientos de la economía colaborativa y afecta al resto de bloques. La velocidad y el impacto de la economía colaborativa sólo han sido posibles gracias a que muchas de las personas liderando los proyectos emplean prácticas y herramientas abiertas, que permiten a los modelos de la economía colaborativa crecer y distribuirse mucho más rápido de lo que lo harían en una economía capitalista tradicional. En nuestro caso contamos con distintos grupos como el Grupo de Usuarios de Software Libre integrado por distintas comunidades como Ubuntu Nicaragua, Debian Nicaragua, Suse Nicaragua, Fedora Nicaragua, OpenStreetMaps Nicaragua, la comunidad de R, de WordPress y otras.

4. La Financiación Colaborativa. Las finanzas participativas y el capital distribuido. El dinero es un bien que se ha digitalizado abriendo las puertas a que los usuarios se coordinen de manera directa para ofrecerse entre ellos las funciones que tradicionalmente han hecho las entidades financieras. Crowdfunding, préstamos entre personas o el intercambio de divisas son los ejemplos más conocidos. Aunque en nuestro país todavía no existe una plataforma de este tipo, sabemos que muchas organizaciones nacionales han hecho uso de alguna de estas plataformas para financiar proyectos. El otro aspecto de la financiación colaborativa es la emergencia de las crypto monedas como el bitcoin, el etherium y otras, no obstante este tema es tan grande que amerita un articulo completo (en otro articulo hablaremos sobre este tema)..

5. Gobierno abierto y organizaciones horizontales. Más allá de los datos abiertos, gobiernos y administraciones se abren también a la participación ciudadana directa con presupuestos participativos, la co-creación de soluciones o la integración del ciudadano como fuente de información. Por su lado las organizaciones adoptan estructuras menos jerárquicas. De los títulos, órdenes y control sobre la información se pasa a los roles, al empoderamiento mediante la confianza a priori y a un acceso casi universal a la información. Aquí estamos hablando básicamente de organizaciones basadas en la holocracia de las cuales tenemos muy poca información en nuestro país, sin embargo tenemos conocimiento de que algunas organizaciones están implementando modelos como el de las Organizaciones Teal (en otro articulo hablaremos sobre este tema).

6. Sistemas de intercambio de valor. Tras experimentar los devastadores efectos de la crisis financiera los ciudadanos están optando por reinventar “el dinero”, parte de sus funciones y la manera en que este se crea y se hace circular en una comunidad (monedas alternativas, bancos de tiempo, etc.). Se buscan alternativas para depender menos del dinero tradicional y de las instituciones tradicionales. Al igual que en los otros bloques, sabemos que en nuestro país se han animado algunas iniciativas de este tipo, principalmente bancos del tiempo, pero han sido experiencias muy puntales y no contamos con información sobre ellas.

Conceptos claves

En la Economía Colaborativa existen dos conceptos fundamentales: confianza y comunidad.

La confianza es un elemento clave para que cualquier sociedad pueda funcionar. La crisis económica ha venido acompañada de una crisis de valores y de confianza hacia las instituciones tradicionales de la sociedad. Los ciudadanos cada vez confiamos menos en las instituciones, en nuestro país podemos constatar este hecho con claridad, pues cada vez confiamos menos en que las instituciones cumplan con su papel que es velar por el bienestar colectivo. Ante este panorama los ciudadanos no nos hemos quedado quietos y hemos empezado a buscar mecanismos para poder reconstruir la confianza entre nosotros.

La reputación como nueva moneda

Hay un dicho que dice que la confianza se construye de forma aritmética y se pierde de forma geométrica. Es decir, es muy difícil de conseguir y muy fácil de perder. Como ya hemos comentado las plataformas de consumo colaborativo ponen en contacto a personas y hay que agregar, personas que no se conocen. Y para que estos desconocidos puedan llegar a completar una transacción a través de la plataforma es necesario que tengan la confianza suficiente para hacerlo. En este sentido, la parte más importante de cualquier servicio de consumo colaborativo son los mecanismos de reputación y la capacidad de generar confianza entre desconocidos.

Esto es cierto tanto para servicios pagados como Airbnb, como para servicios gratuitos como Couchsurfing. En este último caso es el más evidente: ya que no hay ningún pago por el servicio, la única moneda que funciona en el sistema y te permite ser alojado es tu reputación. Si pierdes tu reputación, aunque tengas dinero, nadie te alojará. Según las personas que estudian este tema, en la próxima década el poder e influencia se van a trasladar de los poderosos y con dinero a quienes tengan la mejor reputación y la red más confiable. No es el mejor ejemplo, pero el episodio “Caída en Picada” de “Black Mirror” puede servir de ilustración de lo que podría significar esto.

Bueno esperamos que ese futuro no sea tan trágico y no perdamos de vista lo que es real y lo que importa, pero algo si esta claro, en ese futuro algunas cosas seguirán siendo fundamentales y una de esas cosas es la comunidad.

Una plataforma sin una comunidad no vale nada

Al inicio de esta entrada mencionamos que Internet enlaza sobre todo a personas, las personas somos la red, sin personas la red no existe. En este sentido, nos preguntamos ¿sirve de algo YouTube sin gente subiendo y gente visualizando esos vídeos? ¿sirve de algo la Wikipedia sin los contribuidores y los editores de los contenidos? ¿Sirve de algo Twitter sin twitteros? … y en general sirven de algo las plataformas tecnológicas sin su comunidad de usuarios? Pues, nada de esto funcionaria sin gente.

Lo mismo ocurre con cualquiera de las ideas de la economía colaborativa, sin una comunidad activa, con confianza y que genere transacciones entre sus miembros la plataforma se convierte en algo totalmente inútil.

De que estamos hablando?

Hasta ahora nos hemos ido por las ramas, es hora de cualificar y cuantificar la Economía Colaborativa, y para ello hemos revisado algunos artículos y estudios en donde se ha tratado de dimensionar el fenómeno. En los casos de Latinoamérica y Estados Unidos, sólo se ha logrado hacer caracterizaciones de los actores y las actividades, en el caso de Europa, además se cuenta con algunos datos duros del tamaño de esta economía.

Latinoamérica

En abril del 2016, se publico el primer informe sobre Economía Colaborativa en América Latina, en donde se concluye que “La Economía Colaborativa no solo ofrece un nuevo y prometedor marco de aprendizaje para América Latina y el Caribe, sino también un espacio para que la región pueda formar parte de la Cuarta Revolución Industrial, como se discutió en el Foro Económico Mundial, en Davos(…)” Y se agrega “tiene el potencial de generar numerosos beneficios en la región, reduciendo la huella ambiental, promoviendo el acceso a nuevos servicios y productos y facilitando una distribución más equitativa de la riqueza. Igualmente, (…) fomenta valores sociales positivos de intercambio y colaboración a través de la innovación y la tecnología.”

Sin embargo, la Economía Colaborativa está todavía en su infancia en América Latina. El mercado más desarrollado es Brasil, con un contexto de lengua y tamaño de mercado muy específico que lo hace interesante incluso al tratarse de iniciativas locales; empresas muy jóvenes, que operan fundamentalmente en ámbitos como alquiler de espacio vacacional o de trabajo, alquiler de medios de transporte o servicios para pequeñas empresas.

El estudio realiza una radiografía muy general de las empresas que lideran este fenómeno emergente, como resumen compartimos tres datos: ubicación y antigüedad, los sectores en los que operan y el tipo de actividades que facilitan.

Ubicación y antigüedad

Brasil, México, Argentina y Perú lideran en cuanto a número de iniciativas de Economía Colaborativa, concentrando el 69% del número total de respuestas. Se trata de un ecosistema muy joven, la gran mayoría de las iniciativas han sido creadas en los últimos 5 años.

Los sectores en los que operan las iniciativas

Los tipos de sectores predominantes en las actividades de las iniciativas actuales sugieren una realidad donde los principales compradores son empresas que buscan acceso a servicios y espacio por un lado, y particulares buscando eficiencia en transporte y alojamiento. Estas plataformas de intermediación son las más sencillas de organizar, por su naturaleza ya conocida, con servicios sustitutivos claramente organizados. Otras formas más complejas de Economía Colaborativa como formación o intercambio, bancos de trabajo y monedas alternativas están mucho menos representados. Requieren una madurez en los posibles usuarios que no parece existir todavía en estos países.

 

 

Las actividades que se facilitan

La primera y más efectiva manifestación de la Economía Colaborativa es la economía del alquiler: acceder en alquiler a bienes antes atados a propiedad o proporcionados por una industria más tradicional. El análisis realizado en el primer informe sobre Economía Colaborativa en América Latina refleja esta realidad. Mercados de ideas (formación, marketing para empresas) e intercambio de bienes o venta directa de los mismos en formatos alternativos forman el grueso de las iniciativas no directamente vinculadas a la economía del alquiler.
 

 Estados Unidos

En enero del 2016, la revista Time publico un artículo llamado “See How Big the Gig Economy Really Is”  donde también se intenta diseccionar lo que significa esta economía en EEUU. Al respecto el articulo dice lo siguiente “No hay un solo nombre, ya sea economía colaborativa, economía gig o economía bajo demanda, que capte la diversidad de esta disrupción. Pero está claro que la demanda de esta manera de trabajar y consumir es profunda.

De acuerdo con este articulo del TIME, el 44% de los adultos estadounidenses han participado en estas transacciones desempeñando el papel de prestamistas y prestatarios, conductores y pasajeros, anfitriones e invitados. El número que representa, más de 90 millones de personas, es mayor que el número de estadounidenses que se identifican, respectivamente, como republicanos o demócratas.

Como se involucran los gringos en esta economía?

En la siguiente infografía presentada en este mismo artículo del TIME se puede ver qué?, cómo?, cuándo?, dónde? y quién? esta interactuando dentro de esta economía:

Europa

En el caso de Europa, además de la información general también se cuenta con datos duros sobre el tamaño de la Economía Colaborativa. En el estudio “Assessing the size and presence of the collaborative economy in Europe” de la Comisión Europea y presentado en abril del 2016 se analizo cinco sectores claves:

  • Alojamiento entre pares: Hogares que comparten el acceso a espacios no utilizados en su casa o una casa de vacaciones a los viajeros.
  • Transporte entre pares: Personas que comparten un paseo, coche o espacio de estacionamiento con otros.
  • Servicios a domicilio a la demanda: Mercados independientes que permiten a los hogares acceder a apoyo con tareas domésticas tales como entrega de alimentos y bricolaje.
  • Servicios profesionales a la demanda: Mercados independientes que permiten a las empresas acceder a demanda de apoyo con habilidades tales como administración, consultoría y contabilidad.
  • Finanzas colaborativas:  Individuos y empresas que invierten, prestan y toman préstamos directamente entre otros, como el financiamiento de grupos y los préstamos entre iguales.

En este estudio, la comisión europea estimo que estos cinco sectores clave de la economía colaborativa generaron ingresos de casi 4 mil millones de euros y facilitó 28.000 millones de euros de transacciones en Europa en 2015. Estos resultados demuestran que tanto los ingresos como los valores de las transacciones se han acelerado desde 2013, a un ritmo que ha duplicado sus ingresos en Europa. En el siguiente gráfico se puede ver esta evolución:

Necesidad de regulaciones

Si hay un aspecto en el que coinciden todos estos estudios es que una de las principales necesidades es la regulación, una tarea nada fácil si tomamos en cuenta que se trata de algo muy reciente. Sin embargo, existen algunos esfuerzos por parte de organizaciones y activistas de este nuevo modelo económico que ya han empezado a hacer algunas propuesta como la desarrollada en el Foro Mundial de la Economía Social, realizado del 7 al 9 de septiembre del 2016 en la ciudad de Montreal. títulada  “Políticas para ciudades colaborativas“.

En este documento se visibiliza como la economía colaborativa tiene implicaciones profundas para el diseño de los espacios urbanos, la creación de empleo, la disminución de la criminalidad, la gestión del transporte y la prestación de servicios públicos. Sobre sus profundas implicaciones a la hora de definir políticas públicas. Es decir, no se puede crear ese nuevo marco regulatorio sin la participación de los protagonistas. Obviamente, los protagonistas necesitamos estar preparados para ello.

Sin ánimos de ser conclusivos

En esta entrada hemos tratado de hacer un recorrido general que nos permita dimensionar este nuevo fenómeno económico, pero sabemos que nos quedamos cortos porque hay mucho que hablar todavía, sin embargo esperamos haberles dado una idea y sobre todo haber motivado su curiosidad.

Lo que no tiene discusión es que la economía colaborativa es un fenómeno fundamentalmente urbano. El otro aspecto que no tiene discusión es que sin la base digital, tendría un impacto mucho menor, pues es esta última característica la que convierte este tipo de consumo en un fenómeno económico que ha escalonando a nivel mundial. Así que quién crea que esto es cosa de cuatro hippies o un asunto exclusivo del primer mundo, piénselo de nuevo!

Algo que para nosotros esta claro es que nuestro país no esta al margen de esta vorágine, pues viendo la información disponible intuimos que al menos 200 mil personas participan en estos intercambios entre pares, pero falta dimensionar ese mercado. No obstante, por lo que vemos en estas plataformas basadas en facebook estamos en un estado muy básico, reducido a la compra y venta de bienes entre pares.

Como sea que fuese, aquí tenemos una ventana de oportunidad para la innovación tecnológica, la creación de nuevos emprendimientos y la generación de empleo sobre todo entre los más jóvenes. Y mientras esta tormenta de emprendimientos e innovaciones llega, podemos dar algunos pequeños pasos, como por ejemplo estudiar este fenómeno y tratar de entenderlo para poder aprovechar de mejor manera su enorme potencial.

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